Fantasía Errónea - 03
— Entonces… ¿Tengo que aceptar tu destino? —me había calmado, creo que había aceptado todo lo que fuese que vendría de ahora en adelante.
— Sí —respondió en seco.
— ¡Eres un maldito! —corrí hacia él con todo lo su tenia, forme un puño con mi mano derecha
¡PANG!
Mi golpe no pudo conectar, al contrario, salí lanzado unos cuantos metros, al ver nuevamente hacía arriba había una barrera.
— No podrás hacerlo… —hablo la diosa— No en éste lugar.
— ¿Algo más que deba saber antes que todo se vaya al carajo? —no me levante, en el suelo de aquel inmenso lugar intente rasgar mi todo.
— ¿Vez esto? —Julius me hablo— Esto es un sello que hace constar que estamos unidos.
En su muñeca izquierda tenia una cadena de un color celeste brillante.
Observe mi muñeca izquierda y tenía lo mismo. En este punto nada me parecía sorprendente.
— ¿Qué es esto? —no me levante del suelo.
— Es un sello de impresión. —respondió la diosa.
— ¿Y qué hace?
— Un sello de impresión une a dos almas… —ella comenzó a dar su explicación— Ustedes dos son de los pocos que tienen uno, pero es la primera vez que veo uno de ese color. Un celeste brillante, ese quiere decir que es un sello doble, ustedes dos no solo nacieron unidos, ustedes se unieron mas cuando uno rompió las reglas. Ahora solo podrán ser separados cuándo uno de ustedes pueda encontrar el perdón en sus mundos. Pero como sus almas han sido cambiadas, ahora el que Julio tendrá que encontrar a alguien que lo pueda ayudar a recibir el perdón.
— ¿Esto es confuso? —habló Julius— Ambos nos llamaos igual.
— Tienes razón. —la diosa me vio y dijo— Tú seras No.1 y él sera No.2
No respondí. Pero al parecer ahora yo era No.1
— Bien —hablo No.2— Ahora no me confundiré mucho.
Me levante de suelo y observe a la diosa. — ¿Y que carajo debo de hacer?
— Cuando un héroe es llevado a otro mundo tiene que hablar con el consejo de ese mundo. Al hacerlo ellos le darán una prueba, si este logra cumplirla con éxito, nosotros los dioses y diosas menores nos encargamos de traer a este plano al «héroe» en cuestión, al hacerlo se le concede un deseo.
— En otras palabras, solo tienes que llegar con ellos y cumplir lo que te pidan, al hacerlo nosotros nos separaremos y tu volverás a tu mundo. —No. 2 me vio y sonrió— Ve y hazlo.
— Ser… Un… Héroe… —hablé con pausas.
La diosa volvió a sentarse y junto a ella No.2 lo hizo.
— Ven, sientate. —la diosa me hacia gestos indicando que me sentara justo frente a ella.
El mazo de cartas que ella tenia me fue entregado, lo sostuve con ambas manos puesto que era un mazo con muchas cartas.
— Antes de todo. —ella sonrió— Pon ambas manos en la baraja, luego respira hondo, concentrare en las cartas y piensa en cosas como magia y armas, por muy tonto que suene solo imagina.
Seguí sus pasos al pie de la letra, imagine cosas que había visto en mangas, animes y había leído en libros, armas fantásticas que solo en mi imaginación podían existir.
— Abre tus ojos. —ella sostenía mis manos— Listo, ahora entregamelas.
Al dárselas puede notar que las cartas había disminuido considerablemente, ahora eran unas cuantas que no pasarían de tal vez 35, mientras la primera vez eran mas de 150.
La diosa tomo toda la baraja y la examinó con calma.
— Felicidades, —empezo a colocar cada una de las cartas en la mesa— al parecer eres un usuario de magia oscura, —colocó todas sobre la mesa y me vio a los ojos— sin duda alguna tu magia es de las más raras y débiles que hay, sin embargo se compensa por ser usuario de magia eléctrica.
— ¿Debil? —eso me había sorprendido, ser un delincuente y no tener como defenderme, que estúpido.
— Ahora toma, —extendio su mano y me dio un saco pequeño— mi deber como diosa es brindarle la ayuda que necesite al héroe, este caso, te preparó mentalmente para que sepas cual es tu afinidad mágica, ese saco contiene dinero, dinero que solo puede usarse en el lugar al cual iras. Y luego la baraja, elige un arma de acuerdo a tu afinidad mágica, no te preocupes, con ella seguramente estarás bien y conseguirás tu meta en muy poco tiempo.
Tome el saco y me acerque a la mesa, comencé a examinar las cartas, habían espadas, katanas, guadañas, incluso habían hechizo y habían unas cuantas que me permitirían controlar otro tipo de magia.
— Estas bromenado… ¿¡No es así!? —tome todas y cada una de las cartas que habían, delante de mi estaba No.2, no, Julius Marcotvich, el tipo el cuál me había arrastrado acá, y por el cual tendría que pagar los platos rotos— Eres una diosa… —gire mi vista la diosa me veía sorprendía— ¿No puedes usar tus poderes e intentar devolverme a mi mundo?
— No puedo interferir… —eso fue lo único que se atrevió a responder.
Apreté mis puños, con una mano sujete todas las cartas y con la otra la bolsa de dinero.
— Pues entonces…
¡PAM!
¡SLAM!
Tire la bolsa de dinero a un lado, las monedas hacían un sonido que en ese momento me pareció insoportable, mientras que las cartas.
Todas las cartas las había lanzado en la cara de la diosa.
Con una mano cubrió su rostro para que las cartas no le dieran.
— ¡VAYANSE AL CARAJO! —grité con todo lo que tenia— ¿¡Me estas pidiendo que vaya a un mundo distinto, en el cual seré tratado como un criminal, seré débil, tendré que encontrar una manera de que todos me crean, y cuando lo hagan termine haciendo sus mandados, todo por una estúpida diosa que no puede siquiera mantener a raya a un tipo estúpido!? —No.2 me veía impactado. Por otra parte camine hacia la diosa y agarre su cuello, solo lo agarre mi intensión era intimidarla no matarla— Por mi… Vayanse al carajo.
Empuje a la diosa y ella callo al suelo, la mirada que tenia era una vacía, parecía completamente perdida, levanto una mano y parecía que chasquearía los dedos.
— ¡Alto! —interrumpio No.2— Si ella chasquea los dedos tu tendrás que irte, ¿estas listo para iniciar sin nada de ayuda?
Le di la espalda.
— Si logró cumplir lo que me digan, cumplirás un deseo, lo que sea que yo pida, —gire y los señale— Cuando eso suceda, me asegurare de que ustedes sufran al triple todo lo que a mi me pase.
La mirada de la diosa cambio a una de enojo.
— Largo… —eso fue lo ultimo que dijo antes de chasquear los dedos.
°°°
Abrí los ojos y yacía tirado, estaba mojado y el lado derecho de mi cara dolía, no sabia cuanto tiempo había pasado, tampoco sabia como transcurría el tiempo en este lugar. No sabia cuantas horas tenia un día acá. El hecho de haber medido el tiempo mimtras esta encarcelado creo que solo había sido suerte
No veía nada, todo estaba oscuro, salvo por una inmensa luna llena y unas estrellas que adornaban el cielo.
Se escuchaba el sonido del agua pasando, solo por eso deduje que, tal vez caí en agua y no en tierra, la corriente me había arrastrado y ahora estaba tirado sin poder moverme.
Suspire, ahora mi vida se había ido al carajo, ahora era un criminal, forme un puño con mi mano y sentí como una lagrima comenzó a caer por mi mejilla izquierda.
— Me las pagaran…
Eso fue lo ultimo que dije, antes de caer rendido ante el cansancio, la ultimo que escuche fue el agua pasando y un risa que venia de algún lado.
Capitulo 3: Al carajo la ayuda.
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